COSTUMBRES TRADICIONALES

LA ESFOYAZA:

La tarea de deshojar las panoyas y enrristralas se realiza en la esfoyaza. Debido a lo laborioso del trabajo, y a su excesiva duración si fuese realizado solamente por los miembros de la casa, se reunían los miembros de varias casas para deshojar y enrristrar las mazorcas de una de las casas
.
En este compromiso de ayuda, el dueño de la casa de donde se realizó la esfoyaza, cuando ésta a llegado a su término, convida a los que le ayudaron y terminan en conversación y juegos divertidos.

El hecho de que se juntasen familias diferentes y vecinas era una oportunidad importante para rituales de insumisión amorosa.

Era muy conocida la costumbre de que cuando aparecía una panoya de color oscuro, permitía el abrazo a una moza, también el mozo que esfueya puede elegir la moza que le apurre las panoyas; el lanzar una panoya puede ser una invitación a establecer relaciones de noviazgo
.
La tarea de la esfoyaza se termina cuando las mazorcas quedan listas para ponerse a curar, el lugar típico para colocarlas es el corredor del hórreo o panera

.

EL FILANDÓN:

El filandón tiene su origen en las antiguas reuniones nocturnas en que los hombres se reunían para contar historias, cuentos o arreglar alguna cosa para el pueblo mientras que las mujeres se reunían en otro lugar a parte para filar
.
En la actualidad “ir de filandón” significa reunirse varias personas en una casa o lugar público para charlar, divertirse o pasar el rato, una vez finalizadas las tareas del día.

Tas filando, tas filando
con el lino todo el día
y yo tou bobu mirando
y tú tas fila que fila.

Un dicho que dice:

Gana poco la que fila
pero menos la que mira

 

LA SEXTAFERIA:

Cada vecino del pueblo, además de tener su propio trabajo tiene la obligación de participar en los trabajos destinados a mantener en buen estado lo que es de uso público para todos los habitantes de la parroquia. Estas funciones de cuidar lo que es utilizado por todos los vecinos se denomina Sextaferia, estos trabajos tradicionales se venían realizando los viernes y si fuera un trabajo que necesitara mucho tiempo,se hacía varios días seguidos. Esto era un trabajo obligatorio y en caso de que un vecino no acudiera se le imponía una multa.

El “ ir a caminos “ era lo que más trabajo requería, ya que al ser públicos, ningún vecino por sí solo los limpiaba.
Esta institución también exigía la colaboración de los vecinos para adecentar el lugar cuando se acercaban los días santos o celebraciones festivas

.Para todos estos trabajos se convocaba previamente una “xunta”(reunión de vecinos) en la que se discutían y se fijaba el día, duración y trabajo a realizar.


EL SAMARTINO:


Las matanzas siguen coservando su ritualidad y carácter festivo a pesar de las nuevas costumbres y el paso de los años.

Este trabajo se realiza a últimos de noviembre y el mes de diciembre, que es cuando más frío está el tiempo, debido a las fuertes heladas y las nieves que caen. En el puente de la Concepción y la Constitución (8 y 6 de diciembre ),es cuando más gochos se matan , por que los hombres que trabajan fuera de casa, esos días están libres.

Se juntan 4 ó 5 hombres para matar un gocho, luego lo tienen que pelar, para esto echan un caldero de agua hirviendo en el “duerno”, meten el gocho allí y le dan vueltas,lo sacan y lo pelan. Después de pelarlo lo cuelgan y lo abren al medio para sacarle las tripas, que posteriormente las van lavando 4 ó 5 mujeres, ya que es laborioso este trabajo. Después se hacen las morcillas que son de cebolla picada, grasa del gocho, sal, pimiento y un poco de perejil, todo esto se revuelve bien y se empieza a embutir en las tripas del gocho.

Al día siguiente o al otro, se parten los gochos, hay que dejar uno o dos días por el medio para que enfríe la carne, por que así se parte mejor y también para salar. Una vez estén partidos, las mujeres preparan la carne para el chorizo y los hombres salan las piezas ( jamones, tocinos, lacones, cecinas de vaca, etc )

Al tercer día de hace el chorizo,( carne bien adobada con pimentón y sal ) con una máquina de embutir. Una vez hechos se cuelgan en varas ( hechas de fresno ) y se cuelgan junto con las morcillas en un lugar donde se pueda atizar el fuego debajo para que se curen bien

.
LA VENDIMIA:


A principios de otoño comienza la vendimia de los viñedos cangueses. En las primeras horas los vendimiadores se distribuyen en las numerosas hileras ante la dura tarea que se avecina. Los más fuertes se colocan en forma de tira, para acarrear en los propios goxos, el preciado fruto de la viña, a los tractores. Esta distensión comporta una jornada sin horario, salvo en el inicio, donde las vicisitudes cotidianas forman parte de los distendidas pláticas.

Finalizada la corta, los vendimiadores se van agrupando para acercarse a la bodega, lugar destinado para hervir y rehervir el mosto.

En la bodega pisan con potencia y destreza, a pie limpio o revueltos en unas botas de goma, el negro fruto, que es depositado en la cuba. Mientras dura ésta faena, el cacho, recipiente de madera noble donde el vino adquiere la simbología, no deja de ambular de mano en mano preparando el cuerpo y el espíritu en la intrepidez necesaria para hacer frente a la suculenta comida que se avecina.